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domingo, 15 de julio de 2012

Aquello que la ceguera del lenguaje nos permite ver


Más de una vez nos han hecho la onírica invitación a atrevernos en el amor, sin embargo este juego nos encierra más de lo que creemos. Pero ¿cuál es la invitación de Linh?

Más allá de el amor de Shakespeare o la pasión de un adolescente; lo interesante de “Cuestión de creencias” resulta ser desentrañar lo verdadero del significante más allá del significado, poder superar la barrera de la cultura oral para expresar aquello que es real y que las palabras no pueden decir, aquello que las palabras sólo logran reducir al un grado homogéneo, e incomparable. Temática a desarrollar en el libro “Al bello aparecer de este lucero”, primera obra del autor en cuestión.

Enrique Linh nos invita a una reflexión compartida, junto a él; a descubrir el significado de sus poemas, de sus escritos. Los significantes y significados, así como los que escuchan y los hablantes, se fusionan de manera tan compleja, dejando como única alternativa la percepción sensorial, a través de la cual nos liberaremos de aquellas construcciones irreales y sociales esclavizantes dentro del amor (y de la vida).

Es que si nos creemos realmente originales o auténticos al decir “te odio”, sin embargo, no logramos evocar el verdadero sentimiento en la otra persona, no logramos transmitir lo que realmente queremos transmitir. Por ello Linh nos dice “no le creas en nada a los que hablan mal de mí

Y si yo soy uno de ellos, no me creas”, pues el lenguaje no nos permite la transparencia necesaria de la “ceguera sensibilidad”, de olvidar la racionalidad a la que somos sometidos, para entregarnos al encanto y desencanto de “Filis”, aquella diosa griega que nos evoca a la pasión y lo pastoril. Pero que sin embargo, pese a las ilusiones y esperanzas rotas con anterioridad, y las promesas personales de no comparar y de no cometer los mismos errores; ahí está de nuevo, el mismo sentimiento estremecedor, que nos hace vulnerables y crédulos y prisioneros de qué se dice, qué dijo o qué dije.

Mientras tanto Linh, sigue en la penumbra de “…no creas de mí lo que se dice
piensa en lo que podamos hacer juntos”.

Sexo + santidad


Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. - Lucas 15:10

Por Javiera Morán Battaglia

Dios ya dispuso de su hijo Jesús para que el pagara con su sufrimiento corporal los pecados de la humanidad, sin embargo aquí, con esta obra de “Éxtasis o las sendas de la Santidad" (1993) de Ramon Griffero, vemos como en el mismo suburbio de nuestra ciudad, jóvenes interpretan y buscan su propia forma de pagar por aquello que es indebido.

El personaje principal de esta obra dramática es Andrés, un joven que recurrentemente se culpa de los pecados que ha cometido y en los que se ha visto involucrado, pero él también vive una conexión especial con dios, pero ello se presenta en una constante búsqueda de la confrontación con el demonio, para que así dios venga por él y partir a su lado. Dentro de una de las obras, Andrés representa a Jesús en el vía crucis, muestra clara de las costumbres de este personaje al auto flagelarse, y de otras actitudes que tienen por finalidad la purificación de su cuerpo. Sin embargo, pese a la pureza que ostentaba este personaje, en determinado momento de la obra, incurre en acciones que violentan esta postura, pues incurre en la promiscuidad de su cuerpo, pero siempre con la misma finalidad.

Por otro lado, tenemos la presencia del amigo de Andrés, Esteban quien tiene una visión de la vida distinta a la de su amigo, el gusta del amor y de todo lo que con ello viene, y manteniendo siempre mucha atención de lo que Andrés le habla, poniendo atención a las lecciones de vida que le da, en el nombre de dios. Este personaje representa el pudrimiento corporal a través de una enfermedad venérea, y a su vez el perdón, la que se refleja en la relación que estable con su, hasta ese entonces, pareja.

También esta la presencia de la abuela, de María, del canario, y de su madre, quienes serán de apoyo en el desarrollo del personaje de Andrés, puesto que en ellos recaerán los tópicos del pecado original, el pecado carnal, el milagro y el hilo conductor otorgado por el recuerdo.

La propuesta nos deja la encrucijada entre el amor, el sufrimiento y la soledad, y como cada uno de estos aspectos se apodera de los personajes y de quienes, expectantes esperamos el desenlace de la obra.