Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta literatura. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de julio de 2012

La voz femenina de un pasado presente


Por Karina Insinilla y Javiera Morán

En esta jornada tendremos las posibilidad de conocer un poco más de cerca a una importante representante de la literatura femenina, es una novelista chilena, quien publico su primera obra en 1961 “La Brecha”, a demás tiene otros títulos como “La tierra que les di”, “La noche y un día” y “Maldita yo entre todas las mujeres”; nos referimos a Mercedes Valdivieso.


Las letras de una generación

Para analizar la generación del 50’ los críticos literarios y los académicos hablan generalmente de José Donoso y de Enrique la Furcade, desplazando a varios autores de la época, incluyéndote. Me gustaría saber si te sientes parte de la generación o crees que más bien eres una compañera y nada más de la época.
Bueno, es cierto, de la generación literaria de los 50’, existe un predominio de la imagen y un sesgo masculino y por sobre todas las cosas, y a mi la literatura que me caracteriza, es de una lectura desde la mirada femenina y con una postura de género bien marcada, por ello no me sentiría parte de ésta generación, pero puede ser tal vez que se me vincule con la generación de los 50’, principalmente por un asunto erario, pero mis primeras obras empiezan a publicarse a partir de la década de los 60’, por lo cual están pensando en un público de esa década. Ahora bien es cierto que hay ciertos tópicos que compartimos, como por ejemplo, la búsqueda de la libertad como producto del determinismo humano.

Siguiendo con lo de la generación del 50’, se les caracteriza porque primero buscan desplazar al criollismo que en ese tiempo es el tópico y además porque nunca se concentraron en los problemas que tenia la sociedad, ¿qué te entiende usted por la preocupación de los problemas sociales?
Desde mi lectura de la sociedad, yo abordo principalmente una problemática de género, es una enfermedad en la sociedad actual, por lo tanto el rol de la mujer si estaría siendo una crítica social dentro de mis obras, cuál es el rol y el protagonismo que tienen las mujeres y cómo se les ve a ellas; en cuanto a eso hago mi crítica y mi construcción literaria. Y en cuanto a la preocupación por estos asuntos, lo entiendo como el permitir que la escritura deje hablar a los sin voz.

Desamor

Dentro del ámbito personal. Después de tres divorcios y una lucha constante durante toda la vida por abordar las temáticas femeninas, ¿qué rol le atribuye al matrimonio?
Como se refleja en algunas de mis obras, considero que el papel de la mujer en la sociedad hasta el momento, se estaba viendo que la mujer se desarrolla como persona, una vez estando dentro de un contrato de matrimonio y es por eso, tal vez que luego de que salen publicadas algunas de mis primeras obras, varios sectores de la sociedad chilena, sobre todo las más conservadoras, reaccionan, porque mi propuesta es que las mujeres que tenemos capacidades, porque las tenemos, las potenciemos en ámbitos intelectuales con estudios, de manera que nos desarrollemos como mujeres fuera del matrimonio. Sin embargo, más allá de eso, sigo creyendo en el matrimonio, he probado más de una vez, y es una experiencia más como todas, que tenemos derecho a vivir los seres humanos.

Bueno, a pesar de no estar ya emparejada vemos con el escritor Jaime Valdivieso, usted sigue firmando con ese apellido. ¿No cree que es una contradicción vital digamos con su lucha feminista el llevar digamos, bajo seudónimo, el apellido de su ex pareja?
No, porque yo principalmente no me dedico a hacer una crítica a los hombres, sino que yo le doy importancia a lo que debemos hacer nosotras las mujeres. En ese sentido, yo seguí firmando como Mercedes Valdivieso, aunque Valdivieso no es mi apellido paterno, pues tiene que ver con el cómo yo recuerdo una parte de mi historia, y cómo yo también le atribuyo la importancia que para mí tiene. Fue cuando yo estaba casada con Jaime Valdivieso, que comienza mi producción literaria, junto a él fue cuando publiqué mi primer libro, y también con quien me abrí espacio al mundo donde me desarrollé también como académica.

Desarrollo profesional

Yendo al plano más profesional. “La Brecha” fue el libro que la llevó a ser conocida no sólo nacionalmente sino de manera internacional también; en Estados Unidos tuvo una repercusión, donde se enfrenta el tema femenino en esta sociedad con la Iglesia Católica. Siendo así, quiero saber cómo fue el proceso de escribir esta obra que marcó el inicio de su carrera literaria.
Bueno, “La Brecha” es un libro que sólo demoré un mes y medio en escribir. Ese tiempo lo aproveché porque estaba haciendo reposo por una enfermedad que me aquejaba en ese momento. Principalmente la obra se reflejan experiencias personales, el cómo yo veía la sociedad en la que estaba viviendo, y cuáles eran mis inquietudes respecto de esa sociedad, tomando ciertos personajes que yo conocía para orientar esta obra; y claro, como ya dije reaccionaron ciertos sectores más conservadores de la sociedad porque precisamente yo planteaba que este personaje principal que es una mujer, logra desarrollarse como persona una vez que se divorcia, y en los años en los que estamos hablando, era prácticamente imposible, la mujer era plena sólo dentro de un contrato matrimonial y orientada a las labores que sesgadamente la sociedad nos ha impuesto. Mi apuesta con “La Brecha” es a evidenciar las diferencias, injustas, a las que somos sometidas las mujeres, quienes tememos las mismas capacidades que los hombres. Sacar del olvido la voz femenina.

Además de escribir su otra pasión ha sido siempre enseñar, llegando a tener una vasta experiencia a nivel internacional impartiendo clases en lugares como China y los Estados Unidos. ¿Qué importancia tienen la escritura y la docencia con relación a sus ideas y a su desarrollo personal?
La escritura dice lo que no nos atrevemos a decir, y la docencia me permite enseñar a perder el miedo a las verdades que nos trae la escritura. Como profesora y escritora me debo a la verdad por sobre todas las cosas, sin embargo “yo no vine a solucionar nada, yo sólo canto”, y creo que ese canto ha tenido buena acogida, pese a las críticas, porque busco liberarnos de aquellos males que, como sociedad nos aquejan, no es un bien personal ni una mirada egoísta la que plasmo en mi escritura, es una construcción para algo mucho mejor, y eso es lo que enseño, a ser verdaderos y buenos, a liberarse de las amarras de ésta sociedad deficiente.

Otra faceta que Usted tuvo relacionada con las letras fue la de directora de Adán el año ’66, una revista para hombres bien conocida por su crítica social y un marcado estilo irónico y confrontacional. ¿Cómo afrontó Usted este proyecto después de haber trabajado años la temática femenina?
La revista “Adán” es todo un desafío, pues mis escritos abogan por el rol de la mujer en la sociedad, y en las publicaciones de esos años, y en las de ahora mantienen un poco de eso, las mujeres eran un objeto domestico o un objeto de deseo, nada más, o la buena madre y dueña de casa o la prostituta candente; sin embargo en ésta revista, utilizo esos mismos elementos para enrostrarle a los hombres lo básicos y mínimos que son, al creer que nosotras somos sólo eso. Dio mucho que hablar, puesto que en sus portadas llevaba retratos de mujeres totalmente desnudas, lo que jugaba perfectamente como arma de doble filo, entre el deseo carnal y el qué dirán, en esta sociedad conservadora.
No considero entonces haber abandonado entonces mi temática central, sigue siendo lo femenino lo que se refleja en mis trabajos, incluido este.

Durante su estadía en EEUU, se funda un periódico de corte feminista con el nombre de “Breakthrough” (1976), llamado así por la traducción de la obra con la cual comenzó su carrera literaria. ¿Qué significa para Usted este tipo de reconocimiento de su obra?
Ésta publicación significa mucho para mi, la considero la consagración de mi esfuerzo por remecer las capas dormidas de esta sociedad, es el despertar de todo un género por su defensa. Es sin lugar a dudas el mejor reconocimiento que pudiese tener, que desde “La Brecha”, que es mi experiencia personal, se eleve un movimiento femenino por sus derechos y reivindicaciones de genero, es, simplemente, lo mejor.


Regreso

Después de haber vivido 23 años en los Estados Unidos Usted vuelve a un Chile diferente, no sólo por los 17 años de dictadura militar sino por un proyecto país llevado a cabo por la Concertación. ¿Qué perspectivas se abren para las mujeres y sus derechos en este periodo?
Durante el tiempo que estuve viviendo fuera, nunca deje de visitar mi país, por lo que he visto que en el tiempo de dictadura, se ha retrocedido enormemente en los temas sociales, y por supuesto, en los asuntos femeninos. Sin embargo, no son a mi criterio estos últimos los de urgencia, en tiempos de dictadura hablamos de una sociedad entera que padece la persecución y represión, el dominio de los fuertes sobre los débiles, no son sólo las mujeres, por lo que la tarea para estos gobiernos de la concertación está en rearmar el tejido social sólido que existió antes del golpe, tanto para hombres como para mujeres, y claro está, trabajando fuertemente en que la brecha entre ambos sexos no sea tal como la que existió antes, debemos aprender y mejorar desde nuestra historia.

Maldita yo entre las mujeres entrega esa visión de una Quintrala valiente que dice basta a la opresión masculina. ¿Qué elementos rebeldes de la Quintrala fluyen por las venas de Mercedes Valdivieso?
Es verdad, la Quintrala se para con fuerza ante los hombres, pero siempre con su cuota de maldad y frialdad con las personas, creo que en eso yo no me quiero ver nunca reflejada, pero si reconozco su ímpetu para levantarse en esa época, la época la colonia, para no dejarse pisotear. Los periodos son muy distintos, no merecemos comparación.
Por otro lado, “Maldita yo entre todas las mujeres”, en términos de construcción literaria, se va a diferenciar de las novelas que antes escribí, pues ésta será una novela histórica, lo que a mi gusto será un vuelco importante en mi desarrollo como escritora.

Entrevista y Role Playing A Andrea Maturana


Por Karina Insinilla y Javiera Morán

Andrea Maturana, escritora que inició sus estudios en Ciencias Biológicas y luego se dedicó a los estudios del Arte y del Teatro. Ella ha participado en la colaboración de varias revistas del diario El Mercurio y luego también se dedicó a la producción de guiones para la televisión. Sus obras literarias principalmente están dentro de lo que son cuentos para niños y relatos y novelas cortas. Se destaca principalmente por la frescura de sus textos y lo intrigante que es. Hoy nos revelará algunos aspectos de su obra y vida.

En el año 1997 publicó su primera novela “El Daño” que es calificada por muchos como un libro de culto. ¿Qué nos podría contar de esta novela, que aparte también fue auspiciada por el Fondo Nacional de Cultura y las Artes?

Bueno, se trata de una historia que nace de un hecho real, específicamente de los abusos sexuales sufridos por Vinka Jackson, una persona que conozco muy bien, durante su infancia. Cuenta la historia de dos amigas, que son Elisa y Gabriela, que viajan por el desierto. Elisa es una personalidad que es bastante sufrida, a ella le cuesta mucho verbalizar todos sus problemas, todos sus traumas y está prácticamente encerrada en su dolor. Por otro lado, Gabriela es todo lo contrario, a ella le gusta hablar una y otra vez de sus problemas, le gusta verbalizar lo que le pasó. Ella tuvo una historia de amor, conflictiva, con un hombre mayor ya casado y le gusta volver una y otra vez a ese dolor, de alguna forma está enamorada de su historia y de su sufrimiento.
“El Daño” trata del problema que tienen estas personas con el tema de expresar algo, la forma como ellas callan se transforma en todo este dolor que tuvieron en un momento.

¿Qué rol consideras que cumple o juega la palabra dentro de tu escritura?

Creo que la palabra tiene algo mágico. Por un lado tiene eso de magia negra y también lo de magia blanca. Lo de magia negra, por ejemplo, es cuando todos tenemos una vivencia así como suprema, algo que nos gusta mucho y nos vislumbra, o vemos algo que nos causa algo especial; entonces al momento de verbalizarlo, al momento de contárselo a otra persona, como que las palabras desgastan esa vivencia, como que se disminuye eso especial.
Por otro lado, cuando pasa algo malo que no queremos contar, que ocultamos por miedo o por vergüenza, nos vamos quedando con esta sensación de pesadumbre encima que no nos deja tranquilos. Entonces en el momento en que podamos verbalizarlo, creo que la palabra juega un rol de liberación que nos sirve porque de alguna forma nos aliviana.
Entonces, creo que el arma más grande que tenemos dentro de todo es la palabra.

¿Cómo plasmas esto en tu obra no decir?

Creo que “No Decir” es de alguna forma un poco también la historia de Chile, porque nos ha costado mucho hablar ciertas cosas ocurridas en época de dictadura. Creo que nos refleja, nos refleja porque no estamos acostumbrados a nombrar las cosas, los hechos, y creo que mientras tengamos esa herida abierta no vamos a poder librarnos de todo el dolor. De alguna forma es un secreto que todos tenemos, un secreto colectivo, y mientras no digamos quiénes fueron los protagonistas de estos hechos vamos a seguir con esta herida abierta, con este dolor.

¿Te sientes vinculada a la literatura femenina?

El hecho de ser mujer me liga mucho más a lo íntimo, creo que mis escritos van por ese lado, por relacionarme con las personas, no tanto en lo sociopolítico. Si me gusta mucho hablar de las relaciones, de lo que le pasa a cada uno individualmente, y creo que por un lado esta esto del discurso, de la exposición que definitivamente no es lo mío, en realidad las multitudes no son de mi agrado. Creo que mi línea va por el otro lado, con una relación directa con lo íntimo.

¿Ligarías tu escritura más con lo íntimo o lo relacionarías con otro aspecto?

Creo que el único compromiso que tengo es un compromiso con la verdad. Si tengo la facultad o la plataforma para decir algo, lo voy a hacer. No ligo mi escritura a algo político, algo religioso o a alguna clase en realidad, sino que creo que mi compromiso va más con la individualidad, con lo que cada uno siente. Creo que, si uno es lo suficientemente sensible, puede escribir desde cualquier aspecto, puede meterse en la cabeza de cualquier persona y escribir desde allí.

Tú defines tu relación con la prensa como una relación bastante “incómoda”. ¿Estás conciente del rol que juegas dentro de la literatura? ¿Cómo asumes tu rol o tu importancia dentro de ella?

No creo que publicar algo te haga inmediatamente un líder de opinión. Yo no me veo así en realidad. Creo que sí tengo cosas que decir. Hay temas que queman en el fondo y que no pueden permanecer callados, no me gusta esa comodidad. Creo que tengo la plataforma para hacerlo y si puedo decir esas cosas que se han mantenido ocultas, las voy a decir.
Recuerdo que por mis primeros escritos me catalogaron de “promesa literaria” y ese título de “promesa” nunca me gustó porque en el fondo lo que se hace es generar una expectativa entorno a mí que en el fondo yo no sé si pueda cumplir. Ese calificativo te condiciona de cierta forma, y yo le tengo gran cariño a mis obras, entonces eso me hace sentir que lo que he hecho no ha sido lo suficientemente bueno. Todo lo que he escrito es todo lo que he publicado, no tengo obras escondidas, así que todo lo que tengo que decir está ahí, en las manos de los lectores.

¿Qué rol de importancia juega para ti la familia?

Para mí la familia es el mayor patrón de unidad. Creo que la familia es la base que tenemos para desarrollarnos a lo largo de la vida, es la encargada de enseñarnos a dar y recibir amor o de frustrarnos para siempre esa posibilidad de relacionarnos con el afecto. Si tenemos una familia que está dañada por algo, lo más probable es que nos lleve a generar traumas que nos podrían acompañar para siempre.

¿Qué opinión te merece la familia de Michelle Bachelet?

Me gusta el hecho de que tengamos una mujer al poder. Me gusta.