Por
Karina Insinilla y Javiera Morán
En esta jornada tendremos las
posibilidad de conocer un poco más de cerca a una importante
representante de la literatura femenina, es una novelista chilena,
quien publico su primera obra en 1961 “La Brecha”, a demás tiene
otros títulos como “La tierra que les di”, “La noche y un día”
y “Maldita yo entre todas las mujeres”; nos referimos a Mercedes
Valdivieso.
Las letras de una generación
Para
analizar la generación del 50’ los críticos literarios y los
académicos hablan generalmente de José Donoso y de Enrique la
Furcade, desplazando a varios autores de la época, incluyéndote. Me
gustaría saber si te sientes parte de la generación o crees que más
bien eres una compañera y nada más de la época.
Bueno, es cierto, de la generación
literaria de los 50’, existe un predominio de la imagen y un sesgo
masculino y por sobre todas las cosas, y a mi la literatura que me
caracteriza, es de una lectura desde la mirada femenina y con una
postura de género bien marcada, por ello no me sentiría parte de
ésta generación, pero puede ser tal vez que se me vincule con la
generación de los 50’, principalmente por un asunto erario, pero
mis primeras obras empiezan a publicarse a partir de la década de
los 60’, por lo cual están pensando en un público de esa década.
Ahora bien es cierto que hay ciertos tópicos que compartimos, como
por ejemplo, la búsqueda de la libertad como producto del
determinismo humano.
Siguiendo
con lo de la generación del 50’, se les caracteriza porque
primero buscan desplazar al criollismo que en ese tiempo es el
tópico y además porque nunca se concentraron en los problemas que
tenia la sociedad, ¿qué te entiende usted por la preocupación de
los problemas sociales?
Desde mi lectura de la sociedad, yo
abordo principalmente una problemática de género, es una
enfermedad en la sociedad actual, por lo tanto el rol de la mujer si
estaría siendo una crítica social dentro de mis obras, cuál es el
rol y el protagonismo que tienen las mujeres y cómo se les ve a
ellas; en cuanto a eso hago mi crítica y mi construcción
literaria. Y en cuanto a la preocupación por estos asuntos, lo
entiendo como el permitir que la escritura deje hablar a los sin
voz.
Desamor
Dentro
del ámbito personal. Después de tres divorcios y una lucha
constante durante toda la vida por abordar las temáticas femeninas,
¿qué rol le atribuye al matrimonio?
Como se refleja en algunas de mis
obras, considero que el papel de la mujer en la sociedad hasta el
momento, se estaba viendo que la mujer se desarrolla como persona,
una vez estando dentro de un contrato de matrimonio y es por eso,
tal vez que luego de que salen publicadas algunas de mis primeras
obras, varios sectores de la sociedad chilena, sobre todo las más
conservadoras, reaccionan, porque mi propuesta es que las mujeres
que tenemos capacidades, porque las tenemos, las potenciemos en
ámbitos intelectuales con estudios, de manera que nos
desarrollemos como mujeres fuera del matrimonio. Sin embargo, más
allá de eso, sigo creyendo en el matrimonio, he probado más de una
vez, y es una experiencia más como todas, que tenemos derecho a
vivir los seres humanos.
Bueno,
a pesar de no estar ya emparejada vemos con el escritor Jaime
Valdivieso, usted sigue firmando con ese apellido. ¿No cree que es
una contradicción vital digamos con su lucha feminista el llevar
digamos, bajo seudónimo, el apellido de su ex pareja?
No, porque yo principalmente no me
dedico a hacer una crítica a los hombres, sino que yo le doy
importancia a lo que debemos hacer nosotras las mujeres. En ese
sentido, yo seguí firmando como Mercedes Valdivieso, aunque
Valdivieso no es mi apellido paterno, pues tiene que ver con el cómo
yo recuerdo una parte de mi historia, y cómo yo también le
atribuyo la importancia que para mí tiene. Fue cuando yo estaba
casada con Jaime Valdivieso, que comienza mi producción literaria,
junto a él fue cuando publiqué mi primer libro, y también con
quien me abrí espacio al mundo donde me desarrollé también como
académica.
Desarrollo profesional
Yendo
al plano más profesional. “La Brecha” fue el libro que la llevó
a ser conocida no sólo nacionalmente sino de manera internacional
también; en Estados Unidos tuvo una repercusión, donde se enfrenta
el tema femenino en esta sociedad con la Iglesia Católica. Siendo
así, quiero saber cómo fue el proceso de escribir esta obra que
marcó el inicio de su carrera literaria.
Bueno, “La Brecha” es un libro
que sólo demoré un mes y medio en escribir. Ese tiempo lo
aproveché porque estaba haciendo reposo por una enfermedad que me
aquejaba en ese momento. Principalmente la obra se reflejan
experiencias personales, el cómo yo veía la sociedad en la que
estaba viviendo, y cuáles eran mis inquietudes respecto de esa
sociedad, tomando ciertos personajes que yo conocía para orientar
esta obra; y claro, como ya dije reaccionaron ciertos sectores más
conservadores de la sociedad porque precisamente yo planteaba que
este personaje principal que es una mujer, logra desarrollarse como
persona una vez que se divorcia, y en los años en los que estamos
hablando, era prácticamente imposible, la mujer era plena sólo
dentro de un contrato matrimonial y orientada a las labores que
sesgadamente la sociedad nos ha impuesto. Mi apuesta con “La
Brecha” es a evidenciar las diferencias, injustas, a las que somos
sometidas las mujeres, quienes tememos las mismas capacidades que
los hombres. Sacar del olvido la voz femenina.
Además
de escribir su otra pasión ha sido siempre enseñar, llegando a
tener una vasta experiencia a nivel internacional impartiendo clases
en lugares como China y los Estados Unidos. ¿Qué importancia
tienen la escritura y la docencia con relación a sus ideas y a su
desarrollo personal?
La escritura dice lo que no nos
atrevemos a decir, y la docencia me permite enseñar a perder el
miedo a las verdades que nos trae la escritura. Como profesora y
escritora me debo a la verdad por sobre todas las cosas, sin embargo
“yo no vine a solucionar nada, yo sólo canto”, y creo que ese
canto ha tenido buena acogida, pese a las críticas, porque busco
liberarnos de aquellos males que, como sociedad nos aquejan, no es
un bien personal ni una mirada egoísta la que plasmo en mi
escritura, es una construcción para algo mucho mejor, y eso es lo
que enseño, a ser verdaderos y buenos, a liberarse de las amarras
de ésta sociedad deficiente.
Otra
faceta que Usted tuvo relacionada con las letras fue la de directora
de Adán el año ’66, una revista para hombres bien conocida por
su crítica social y un marcado estilo irónico y confrontacional.
¿Cómo afrontó Usted este proyecto después de haber trabajado
años la temática femenina?
La revista “Adán” es todo un
desafío, pues mis escritos abogan por el rol de la mujer en la
sociedad, y en las publicaciones de esos años, y en las de ahora
mantienen un poco de eso, las mujeres eran un objeto domestico o un
objeto de deseo, nada más, o la buena madre y dueña de casa o la
prostituta candente; sin embargo en ésta revista, utilizo esos
mismos elementos para enrostrarle a los hombres lo básicos y
mínimos que son, al creer que nosotras somos sólo eso. Dio mucho
que hablar, puesto que en sus portadas llevaba retratos de mujeres
totalmente desnudas, lo que jugaba perfectamente como arma de doble
filo, entre el deseo carnal y el qué dirán, en esta sociedad
conservadora.
No considero entonces haber
abandonado entonces mi temática central, sigue siendo lo femenino
lo que se refleja en mis trabajos, incluido este.
Durante
su estadía en EEUU, se funda un periódico de corte feminista con
el nombre de “Breakthrough” (1976), llamado así por la
traducción de la obra con la cual comenzó su carrera literaria.
¿Qué significa para Usted este tipo de reconocimiento de su obra?
Ésta publicación significa mucho
para mi, la considero la consagración de mi esfuerzo por remecer
las capas dormidas de esta sociedad, es el despertar de todo un
género por su defensa. Es sin lugar a dudas el mejor reconocimiento
que pudiese tener, que desde “La Brecha”, que es mi experiencia
personal, se eleve un movimiento femenino por sus derechos y
reivindicaciones de genero, es, simplemente, lo mejor.
Regreso
Después
de haber vivido 23 años en los Estados Unidos Usted vuelve a un
Chile diferente, no sólo por los 17 años de dictadura militar sino
por un proyecto país llevado a cabo por la Concertación. ¿Qué
perspectivas se abren para las mujeres y sus derechos en este
periodo?
Durante el tiempo que estuve
viviendo fuera, nunca deje de visitar mi país, por lo que he visto
que en el tiempo de dictadura, se ha retrocedido enormemente en los
temas sociales, y por supuesto, en los asuntos femeninos. Sin
embargo, no son a mi criterio estos últimos los de urgencia, en
tiempos de dictadura hablamos de una sociedad entera que padece la
persecución y represión, el dominio de los fuertes sobre los
débiles, no son sólo las mujeres, por lo que la tarea para estos
gobiernos de la concertación está en rearmar el tejido social
sólido que existió antes del golpe, tanto para hombres como para
mujeres, y claro está, trabajando fuertemente en que la brecha
entre ambos sexos no sea tal como la que existió antes, debemos
aprender y mejorar desde nuestra historia.
Maldita
yo entre las mujeres entrega esa visión de una Quintrala valiente
que dice basta a la opresión masculina. ¿Qué elementos rebeldes
de la Quintrala fluyen por las venas de Mercedes Valdivieso?
Es verdad, la Quintrala se para con
fuerza ante los hombres, pero siempre con su cuota de maldad y
frialdad con las personas, creo que en eso yo no me quiero ver nunca
reflejada, pero si reconozco su ímpetu para levantarse en esa época,
la época la colonia, para no dejarse pisotear. Los periodos son muy
distintos, no merecemos comparación.
Por otro lado, “Maldita yo entre
todas las mujeres”, en términos de construcción literaria, se va
a diferenciar de las novelas que antes escribí, pues ésta será una
novela histórica, lo que a mi gusto será un vuelco importante en mi
desarrollo como escritora.
