domingo, 15 de julio de 2012

Entrevista Personaje Popular Mercado Central de Valparaíso



“Si buscan un personaje del Mercado Central, hablen con la tía Flor”, señalan al unísono un grupo de cargadores, mientras depositan en la vereda cajones con productos del mar. Esquina exterior, pescadería, delantal blanco y cerca de setenta años a cuestas, son las señas para dar con quien, entre pelar y pelar merluzas, no sólo nos permitió hacernos un vivo retrato de la mujer porteña de esfuerzo, sino además enterarnos de, entre otras cosas, qué productos son los preferidos por personalidades como el Ministro del Interior.


Ud. es bastante popular por estos lados ¿Años de circo o fama por algo en especial?
“Es que una cosa lleva a la otra. Yo vendo pescados y mariscos desde hace más de cincuenta años, en los tiempos en que con mi papá comenzamos aquí cerquita en la Caleta el Membrillo. Por lo mismo, acá saben que yo tengo carrete en esta pega y eso me ha permitido ganarme mi espacio, mi “esquinita” que es ésta que ustedes ven y que les voy a decir que parece poco, pero las esquinas son codiciadas por los que vendemos en las afueras del mercado”.

¿Como fueron sus primeros años en este trabajo?
“Muy duros, porque la pobreza era grande y no nos quedaba otra que ponerle el hombro a todos en la familia, desde muy chicos. Yo trabajo desde los 10, y desde los 16 que estoy en esta pega, que desde un comienzo compartí con mis seis hermanos, aunque soy la última de la familia que va quedando en el negocio. Aparte les voy a decir que, por otro lado, lo bueno de esos años es que había pega para el que no le tenía miedo al esfuerzo, no como ahora que para los “cabros” la cosa está más difícil”.

Y en cuanto al negocio ¿ha cambiado mucho la cosa en estos años?
“Harto les voy a decir, ¿y sabe por qué?, porque hoy en día las ventas son dificilonas y una “se salva” sólo por lo que hablábamos recién, o sea, porque es conocida y tiene su clientela formada. Antes vendíamos veinte docenas de pescado en la mañana y treinta en la tarde; ahora estamos vendiendo cinco no más. Así que acá no se puede bajar la guardia, e incluso cuando una anda “medio deprimida” los clientes lo notan al tiro; y si bien algunos son comprensivos, una no puede estar toda la mañana contando sus penas”.

¿A qué se debe cree ud. esta baja en las ventas: la gente come menos pescados o hay menos producto disponible?
“¡Mucho menos disponible! Porque la pesca de arrastre “tiene la crema” y entonces hay poco producto, y el que hay está más caro o hay que traerlo de otra parte. De hecho, esas reinetas que ven ahí son de Lebu, porque acá los botes con suerte siguen “salvando” con algo de merluza, que es lejos lo que la gente más lleva. Además, los supermercados nos han perjudicado porque venden con dinero plástico”.


Su puesto de ventas está en la calle ¿no ha tenido problemas por eso con las autoridades?
“Aquí no pagamos nada, trabajamos con la venia del alcalde y de las autoridades que son los carabineros; y aunque de repente ellos nos molestan con “que el permiso, que esto, que lo otro”, siempre hay un alma caritativa, o sea un carabinero bueno. Yo digo que si bien es cierto estamos infringiendo una ley, es una ley municipal no más; no es delito trabajar, no es delito querer, como yo y mucha gente que trabaja aquí, “arreglárselas”, porque nosotros no tenemos otra entrada. Igual a mí, mi nombre me salva: le dicen a los carabineros “no molesti’ a la agüela Flor”.

¿Y no ha pensado asociarse para postular a fondos del Estado y mejorar el negocio?
Nosotros tenemos sindicato, hace años. Como yo digo, “la unidad hace la fuerza”, y aunque no todos los compañeros de pega están de acuerdo, ahora vamos a tener unos carritos por un proyecto del Fosis. En esto nos está ayudando “Carlitos” Pérez, jefe de Paz Ciudadana y que era capitán de Carabineros antes, y a quien yo quisiera agradecer porque es una buena persona y nos está haciendo el proyecto para los carritos, porque sabe que nosotros estamos dentro del patrimonio de la ciudad ya que somos característicos del Mercado Central”.

Ud. dijo que tiene su clientela formada ¿hay algún conocido para la gente?
“Hay varios, y muy antiguos también. Con decirles que hace poco un niño que vive en Noruega vino de visita unos días a Chile y le pidió a su papá que lo llevara “donde la tía Flor”, porque yo le vendo a su familia hace más de 40 años. Ahora, de famosos así bien conocidos, les puedo contar que el Ministro del Interior, don Edmundo (Perez-Yoma) cuando anda por acá viene a comprar o manda a alguien”.


¿Y el ministro Yoma tiene preferencia por algun producto? mire que por ahí nos han contado que los políticos son buenos pa las “cabezas de pescado”
“Ja, ja, ja. Bueno, lo que más lleva son reinetas, y camarones en lo que es mariscos, que como ustedes pueden ver, son los más grandes y bonitos de por acá. Dense una vueltecita si quieren y lo comprueban”.


Ok. Y ahora hablando del futuro: ¿cuál es el sueño que le gustaría cumplir?
“Después de trabajar tanto tiempo, mi sueño es tan sencillo como difícil, y no sólo para mí sino para muchas personas de mi edad que venden en la calle: simplemente deseo poder descansar, que llegue el día en que no sea necesario estar desde la madrugada, con sol o lluvia, acá afuera del Mercado. Al menos en mi caso, el año pasado me salió la pensión que da el gobierno y eso ha ayudado harto, pero acá son muchos los que no tienen ni siquiera eso”.


Para finalizar, ya que estamos cerca de la hora de almuerzo y somos estudiantes ¿nos daría alguna receta con sus productos sea buena, bonita y barata?
“Bueno, tengo una que no falla y que también les dará energía para los estudios: el ceviche de reineta. Ojo sí, que les voy a dar un dato que no muchos manejan, porque la gente cree que hay que ahogar la reineta en limón y nada que ver, pues la cosa es con poquito limón, no más de dos, y la gracia es que se prepare separando el caldo medio lechoso que tira en la cocción; esto porque les recomiendo que el cebiche lo hagan cocido, y si lo hacen como les digo ¡queda de miedo! Eso sí, sin nada de cebolla y con ajito y cilantro no más”.

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